Viaje realizado en 2008.
Seguramente la primera imagen que nos viene a la mente al pensar en este pequeño país de Asia central son los jitenes kirguies cabalgando por las estepas, con campamentos de yurtas dispersos aquí y allá. Pero kyrgyzstan es además de estepas un país donde la naturaleza se puede encontrar en su estado más puro. La cordillera del Tian Shan (montaña celestial en mandarín) en el centro-este y la del Pamir en el sur son los sistemas montañosos que dominan un país, donde las montañas ocupan buena parte del territorio. Kyrgyzstan cuenta con 3 picos de más de 7000 metros además de otros tantos picos de altura considerable. Además de ser el país de las montañas, Kyrgyzstan cuenta con lagos alpinos impresionantes, entre ellos, el segundo lago alpino del mundo: Issyl Kol, lugar de veraneo por excelencia para los locales.
Viaje realizado en 2008.
Bishkek (conocida como Frunze en la época soviética) es la capital de Kyrgyzstan y uno de los principales puntos de entrada y salida del país. La ciudad me recuerda a otras ciudades soviéticas, con enormes bloques de edificios mal conservados y grises, con cierto aire de decadencia, grandes avenidas y algunas estatuas en las principales plazas de la ciudad. A pesar del aire soviético que invade la ciudad, el contraste está garantizado, puesto que aunque la ciudad parece rusa y el ruso es idioma co-oficial, en la ciudad conviven gentes de muy distinta procedencia: kirguises, uigures, uzbecos, tajicos, ukranianos o rusos.
Viaje realizado en agosto de 2008.
El camino que conduce a Son kol es impresionante: enormes montañas, pastos de altura, y alguna que otra yurta. A medida que se asciende se pueden ver algunas manadas de yaks, a pie de pista, y una vez en el altiplano, situado a unos 3100 metros de altura, se divisa el enorme lago de Son kol.
Viajes realizados en mayo de 2008 y febrero de 2009. Os explicamos nuestra aventura en Burkina faso.
Llegamos al aeropuerto de Ouagadougou (Ouaga) al anochecer. Caminamos directamente desde el avión hasta la aduana, donde hacemos una larga cola para tramitar nuestros visados de entrada al país. El visado cuesta 10.000 CFAs y hay que pagarlo en moneda local. También son necesarias dos fotos tamaño carné, si no las tenéis os las hacen allí mismo con una máquina similar a una Polaroid por 3000 CFAs. Sólo tenemos CFAs para pagar uno de los visados. Tras la larga espera nuestro compañero consigue tramitar su visado. El funcionario se queda el pasaporte y le entrega un papel escrito a mano para que pueda recoger su pasaporte mañana por la tarde. Nuestro compañero pasa el control de seguridad y se dispone a cambiar euros. Con CFAs en mano, vuelve a entrar sin ningún problema donde estamos esperándole para tramitar el resto de los visados y nos entrega el dinero. Una vez tramitados los visados salimos para recoger nuestro equipaje, pero… !sorpresa! una de las maletas no ha llegado. !Gracias Air France!. Calma, no hay que ponerse nerviosos. Hacemos las gestiones pertinentes con el funcionario de turno, que nos da como único comprobante un pedazo de papel escrito a mano con un código. “Vuelva usted mañana a la misma hora”, nos dice, que es cuando llega el próximo avión de Air France. Así empieza nuestro viaje por Burkina Faso!.
Viajes realizados en mayo de 2008 y febrero de 2009
Parada técnica. Bajamos del autocar. Decir que hace calor es quedarse corto. - “Monsieur le blanc. Bon voyage. A cadeaux pour moi”.
Me repite uno de los 7 niños que me rodean intentando venderme galletas de sésamo ( muy buenas!), cocacola fria (pero no hay ligth), bananas, mangos y hasta enormes bolsas de plástico llenas de cebollas!!!
Estamos donde los autobuses de linea entre Ouaga (capital de Burkina Faso) y Bobo (ciudad económica hacia donde nos dirigimos). Mi sombrero North-Face de aire australiano mi piel rosada y la pinta de despistado me convierte en una de las atracciones. Lástima que María José se niega a empuñar la Canon y retratarme, ya que seguramente yo soy la atracción aquí. Niko me lo confirma: tengo una pinta de “guiri” muy cuidada.
Viaje realizado en agosto de 2002.
En el avión anuncian que vamos a aterrizar en Teherán. Tras el anuncio las mujeres iraníes que habían pasado desapercibidas hasta ese momento (puesto que llevaban el mismo tipo de ropa que nosotros), empiezan a transformarse: se ponen gabardinas y se cubren el pelo con pañuelos. Ante el dicho popular de “donde fueres haz lo que vieres..”, nosotros hacemos lo mismo. Pero nuestras gabardinas no son como las suyas, ya que hemos tenido que buscar en nuestros armarios algo que se les parezca (en mi caso sin mucho éxito). Tras el aterrizaje, pasando el control de pasaportes, un funcionario le indica a una de nuestras compañeras que se coloque bien el pañuelo (parece ser que se ve demasiado cabello). Una vez pasados los trámites de entrada abandonamos el aeropuerto.
Viaje realizado en agosto de 2002
Aunque carece de los espectaculares monumentos de Isfahan, Shiraz es tierra de dos grades poetas iranís: Sa’di y Hafez, y antaño era conocida como la ciudad de las rosas que abundaban en sus jardines. Pero lo que más recuerdo de los shirazis es su carácter abierto y curioso, siempre dispuestos a hablar con el viajero. Estaba atardeciendo y acabábamos de llegar a la ciudad, fuimos a pasear al parque situado junto a la puerta Koram. No recuerdo que día de la semana era, pero el parque estaba muy concurrido. Nos paramos en un banco y al poco rato se nos acercaron unos cuantos jóvenes que estaban interesados en saber de donde veníamos. Nuestro guía Hamid nos confirmaba más tarde que ese era el carácter de la ciudad, y que por eso, a el, siempre le gustaba volver a Shiraz.
Viaje realizado en 2002.
Continuamos hablando de la ciudad de Isfahan y de sus numerosos monumentos. Uno de los paseos que más recuerdo fue atravesar el puente de Pol-e Khaju y pasear por el parque que se encuentra justo al lado. Ya había visto algún documental sobre Isfahán y recordaba las imágenes de este puente y del parque, sin duda el más hermoso de la ciudad. El puente es una obra maestra de la arquitectura safávida, está formado por dos niveles de terrazas coronadas con arcos. En el nivel superior hay unos pavellones con vistas al río. El puente de Pol-e Khaju atraviesa el rio Zayandeh que atraviesa la ciudad de Isfahan. De hecho, la ciudad cuenta con más de 10 puentes que permiten atravesar el río. Estos puentes cuentan con un sistema de compuertas que permiten regular el flujo de agua, muy necesario si se tienen en cuenta las altas temperaturas y la baja pluviometría del verano. Otro de los puentes de origen safávida que visitamos es el Sio Seh Pol o el puente de los 33 arcos.
Viaje realizado en invierno de 2008.
El sur de Marruecos se caracteriza por sus espectaculares paisajes como los paisajes del valle de Dra, las dunas de Merzouga, la garganta de Todra y los oasis. Estos últimos, se extienden kilómetros y kilómetros en los valles marroquíes, imagen que a priori puede contrastar con nuestra idea de cuatro palmeras. Estos palmerales son auténticos laberintos, y en su interior se mantienen pueblos que no son visibles desde fuera. Además del cultivo de dátiles en los oasis las familias cultivan la tierra en pequeñas parcelas obteniendo agua a través de un complejo sistema de irrigación. Estos palmerales son sin duda uno de los paisajes que más me impresionaron del sur marroquí. Los dos palmerales que más me gustaron fueron el oasis del Todra, muy cerca de la garganta del mismo nombre y de la localidad de Tinerhir y el oasis de Skoura próximo a Ouarzazate.
Viaje realizado en 2002.
Los viajeros europeos que viajaron a esta ciudad del corazón de Persia en el siglo XVII se referían a ella como “la mitad del mundo”, porque la belleza de las mezquitas, palacios, puentes, avenidas y parques de la ciudad debía representar la mitad de la belleza del mundo. El principal responsable de las obras más importantes de la ciudad de Isfahan fue Sha Abbas I, quien rediseñó por completo la ciudad medieval en el siglo XVII. Con Sha Abbas y el periodo safávida, se produce un cambio de la Persia sunita a la chiita y se construyen los monumentos más importantes de esta fantástica ciudad persa.
Viaje realizado en diciembre de 2008.
La ruta de las Kashbas es un recorrido por el sur del Alto Atlas marroquí que permite visitar una serie de fortalezas o fortificaciones construidas con adobe de color rojo, que es el color de sur de marroquí. Normalmente las Kashbas representan un complejo de edificaciones unifamiliares situadas en proximidad para su defensa y protección. Así llegaron a construirse auténticos pueblos fortificados.
Este camino comienza generalmente en la ciudad de Ouarzazate. Se puede llegar a Ouarzazate directamente en avión o por carretera desde Marrakech , atravesando el Atlas por el puerto de montaña de Tizi n’Tichka situado a unos dos mil metros. Nosotros atravesamos el Atlas por carretera. En las laderas de las montañas encontramos pequeños pueblos con casas de arcilla, antiguos asentamientos bereberes, que se integran perfectamente con el paisaje.
Oasis con palmeras y las montañas del Atlas nevadas en la lejanía, sería la primera idea que me viene a la mente al recordar Marrakech. Una de las ventajas de visitar la ciudad de Marrakech en invierno es la de poder contemplar las cimas del Atlas nevadas. Marrakech es una ciudad nacida en un oasis; ciudad de jardines y herencia almorávide, con su medina y sus zocos y sobre todo, con la reina de las plazas: la plaza del Djemaa el Fna.