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Qué hacer en Tokyo, la gran metrópolis japonesa

Tokio es una ciudad impactante. Con más de 37 millones de habitantes en su área metropolitana, es una de las urbes más grandes y dinámicas del mundo. Lo que la hace especial es el contraste constante: por un lado, templos antiguos y jardines tradicionales que mantienen viva la historia; por otro, barrios futuristas con rascacielos, neones y la última tecnología.

La primera vez que la visitamos nos resultó un poco abrumadora: todo es enorme, las estaciones parecen laberintos y la cantidad de gente puede llegar a impresionar sobre todo en hora punta. Sin embargo, a medida que vas explorando, descubres que la ciudad también tiene rincones tranquilos y una organización impecable que hace que moverse sea más fácil de lo que parece.

Hemos estado en Tokio en dos ocasiones, como punto de entrada y salida del país. Esto significa que nunca hemos estado en la gran urbe más de tres días seguidos, por lo que solo hemos visitado algunos barrios o zonas.

Como Tokio suele ser además el punto de entrada y salida para la mayoría de los viajes a Japón, la capital cuenta con dos aeropuertos internacionales:

  • Narita, más alejado (a unos 60 km del centro), utilizado sobre todo para vuelos internacionales de larga distancia.
  • Haneda, mucho más próximo al centro (unos 20 km), con excelentes conexiones en tren y monorraíl. También para vuelos internacionales con algunas compañías.

Nosotros llegamos a Haneda con la aerolínea ANA.

Cómo moverse por Tokio
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Tokio cuenta con una red de transporte público extremadamente eficiente, aunque puede parecer abrumadora al principio. El metro y los trenes urbanos conectan todos los barrios y son la forma más rápida de desplazarse.

La manera más práctica de pagar es usando la tarjeta Pasmo (o Suica), que se recarga fácilmente en las estaciones o con el móvil (si tienes la versión digital) y permite acceder a trenes, metro y autobuses sin necesidad de comprar billetes individuales. Simplemente se pasa la tarjeta por los lectores al entrar y salir de cada estación.

Qué hacer
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Odaiba
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En nuestro segundo viaje decidimos explorar Odaiba, la isla artificial en la bahía de Tokio que combina ocio, tecnología y vistas espectaculares. Allí hicimos un breve recorrido de medio día a pie.

  • Empezamos en el Fuji TV Center, uno de los edificios más reconocibles de la bahía, cuenta con un mirador en las plantas altas desde donde se disfruta de una panorámica preciosa de Tokio y el puente Rainbow. Para acceder al mirador hay que pagar.
  • La réplica de la Estatua de la Libertad, mucho más pequeña que la original, pero muy fotogénica junto al skyline moderno de la ciudad. La historia de la estatua empezó en 1998, cuando se instaló temporalmente una réplica oficial de la Estatua de la Libertad (cedida por Francia) para conmemorar el “Año de Francia en Japón”. Gustó tanto a los visitantes que, cuando la estatua volvió a París en 1999, muchos pidieron que se quedara una permanente. Así que, en el año 2000, el gobierno japonés decidió erigir una réplica propia en Odaiba, frente a la bahía de Tokio, cerca del Puente Rainbow.
  • Continuamos caminando por el Odaiba Marine Park, un espacio junto al mar con paseos y zonas para descansar frente a la bahía.
  • Comimos en el Takoyaki Museum, en realidad es un conjunto de restaurantes dedicados a este plato típico de pulpo, perfecto para probar distintas versiones del mismo.
  • Vemos el Unicorn Gundam, una estatua de 20 metros que se transforma con efectos de luz y sonido varias veces al día.
  • Tomamos el monorail para ir a TeamLab Planets, una experiencia inmersiva donde las salas de luces, agua y proyecciones digitales hacen que sientas que entras en un mundo completamente diferente. Esta experiencia es difícil de describir. Sólo puedo decir que a los niños les encantó.

Asakusa
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Otro de los lugares imprescindibles de Tokyo es el barrio de Asakusa, donde se encuentra el templo Sensō-ji, el más antiguo y popular de Tokio. El templo cuenta con el pabellón principal y la pagoda de cinco pisos. También está la calle Nakamise-dore, con tiendas y puestos de comida.

Mercado de Tsukiji
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En nuestro primer viaje a Japón nos encantó ir al mercado de pescado de Tsukiji**,** célebre por las subastas de atún y los pasillos repletos de puestos de marisco y sushi. Comimos en una de sus paradas.

Desgraciadamente, el mercado mayorista de Tsukiji cerró en 2018 y fue trasladado al mercado de Toyosu. Aun así, la zona de Tsukiji sigue teniendo pequeños restaurantes y puestos.

Después de la visita aprovechamos para pasear por el Parque Hamarikyu, un espacio verde rodeado de rascacielos.

Akihabara
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Si hay un barrio que refleja el lado más friki de la ciudad, ese es Akihabara. Originalmente era un mercadillo de componentes electrónicos, pero con los años fue transformándose en el paraíso de la electrónica, la informática, el manga y el anime.

Hoy es un hervidero de neones, tiendas de figuras, videojuegos, cafeterías temáticas y personajes disfrazados que parecen salidos de un cómic. Puede resultar caótico, pero es un lugar que hay que ver para entender el Tokio más excéntrico.

Shibuya
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También dedicamos tiempo a pasear por Shibuya, donde está el famoso cruce peatonal que se llena de cientos de personas cruzando en todas direcciones al mismo tiempo y el famoso edificio de Shibuya 109. Allí se puede subir al mirador de uno de los rascacielos cercanos para contemplar el famoso cruce desde arriba, aunque el precio es bastante elevado.

Torre de Tokio y Shiba Park
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Otro clásico de la ciudad es la Torre de Tokio, inspirada en la Torre Eiffel y pintada de rojo y blanco. Se inauguró en 1958, apenas 13 años después del final de la Segunda Guerra Mundial. Su construcción simbolizó la recuperación económica y la modernización de Japón. Está inspirada en la Torre Eiffel de París, pero es un poco más alta que esta.

Muy cerca de la torre está Shiba park, aunque en 2025 estaba en obras y gran parte del parque estaba cerrado al público.

Otros miradores
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Tokyo Skytree, mide 634 metros, lo que la convierte en la estructura más alta de Japón y la segunda más alta del mundo después del Burj Khalifa en Dubái. Fue inaugurada en 2012. No subimos al mirador.

Por último, recomiendo la terraza de observación de la Terminal 2 del aeropuerto de Haneda, desde donde se tienen muy buenas vistas del skyline de la ciudad con el Monte Fuji al fondo en los días despejados.

Excursión a Yokohama
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También en nuestro primer viaje nos acercamos a Yokohama, a unos 40 minutos en tren desde la estación de Tokio. Queríamos ver Chinatown, uno de los más grandes y coloridos del mundo, lleno de farolillos, restaurantes auténticos y ambiente festivo.

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