Jaca, conocida como la puerta de los Pirineos, es el punto de partida perfecto para explorar algunos de los valles más espectaculares del Pirineo aragonés. Rodeada de un paisaje montañoso impresionante, esta histórica ciudad es el epicentro de una naturaleza salvaje y fascinante que se extiende por los valles vecinos.
A tan solo unos kilómetros de Jaca, se despliegan los valles de Aísa, Hecho, Tena y Aragón, auténticos tesoros naturales donde los amantes de la montaña podemos disfrutar de rutas que serpentean entre frondosos bosques, praderas alpinas y caudalosos ríos que nacen en las cumbres más altas de los Pirineos.
Jaca cuenta también con una rica historia y patrimonio cultural. Fundada en la Edad Media, Jaca fue la primera capital del Reino de Aragón y jugó un papel crucial en la defensa del territorio pirenaico. Su catedral, una de las joyas del románico español, es testimonio de su relevancia histórica. A pocos kilómetros de la ciudad, se encuentra el monasterio de San Juan de la Peña, uno de los enclaves más emblemáticos de la historia de Aragón. Este monasterio, enclavado bajo una impresionante roca, fue un importante centro religioso y cultural durante la Edad Media, y también un símbolo de la identidad aragonesa, habiendo sido panteón real y testigo de acontecimientos clave en la historia del reino.
En este artículos os explicaremos que hicimos en una escapada corta a esta zona de Huesca.
1. Canfranc Estación#
Nuestra primera parada fue la recientemente restaurada estación internacional de tren de Canfranc. Este impresionante edificio, que ahora funciona como un hotel de lujo, permite a los visitantes acceder a su majestuoso hall.
Estación de Canfranc#
Empezamos un una breve historia de la estación. La construcción de la Estación Ferroviaria Internacional de Canfranc se inscribe dentro del proyecto de creación de un paso fronterizo a través de los Pirineos que comunicase España con Francia, para lo que fue necesario unir mediante el ferrocarril Jaca con Canfranc y abrir el túnel de Somport (finalizado en 1914), situándola en el Valle de los Arañones.
Las compañías Midi Francés y Norte de España presentaron el proyecto de la estación internacional entre 1909-1910, empezándose a construir en 1915, tras la Primera Guerra Mundial, y finalizándose en 1925. La estación inaugurada por el Presidente de la República Francesa M. Gaston Doumergue y el Rey Alfonso XIII entra en servicio el 18 julio de 1928, conoce un momento de esplendor en los años treinta, y se cierra entre 1945 y 1949 por desacuerdos políticos con el gobierno francés.
Ruta de los búnqueres#
Después de ver el restaurado edificio de la estación, nos dirigimos hacia la montaña para hacer la ruta de los búnkeres. Esta ruta nos lleva a explorar dos núcleos de resistencia de la famosa línea P, específicamente los núcleos 112 y 111.
La Línea P, también conocida como la Línea Pirineos, consta de una serie de fortificaciones construidas durante los años 1940 por el régimen franquista a lo largo de los Pirineos, desde el mar Mediterráneo hasta el golfo de Vizcaya. El objetivo era crear una barrera defensiva contra una posible invasión aliada o una incursión desde Francia tras la Segunda Guerra Mundial. La construcción de la Línea P se llevó a cabo en secreto y nunca fue utilizada en combate, pero las fortificaciones permanecen como un testimonio de la tensión militar de la época.
Subimos una pendiente pronunciada hasta llegar a la casita blanca. Este lugar, que en realidad era un vivero, se utilizaba para trasladar árboles cultivados en el valle y adaptarlos a la altura. Estos árboles luego se plantaban en las laderas de las montañas como una medida protectora del valle de los Arañones contra aludes. El bosque por el que caminamos es en realidad un bosque replantado hace un siglo aproximadamente.
Desde allí, nos dirigimos a los búnkeres de la zona 112 y el refugio de Picaubé. Los búnqueres de la zona 112 están situados en el famoso coll de Ladrones. Desde uno de los búnqueres se divisa a la perfección la estación de Canfranc en el valle.
Luego, descendemos fácilmente por un camino amplio que nos permitirá ver alguna de las obras de ingeniería que hubieron de construir en la zona para proteger el valle de los aludes: los diques del barranco de Epifanio y el de cargates para llegar después a los búnkeres de la zona 111.
Cuando empezó el proyecto de la construcción de la estación internacional de Canfranc, tuvieron que construir en las laderas del barranco de Epifanio una serie de diques para contener los aludes frecuentes que podían poner en peligro la estación que se iba a construir en el valle.
Acabamos la ruta en los búnqures de la zona 111, que son los bunqueres que debían proteger el valle desde el sur. Esta zona consta de hasta 11 construcciones defensivas.
Datos prácticos - Ruta de los Búnkeres
- Distancia: 9 km
- Desnivel: 300 m
- Tiempo: 2 horas aproximadamente
- Ruta en: wikiloc
Torre de la Fusilería#
Antes de dejar Canfranc Estación, hicimos una breve parada en la Torre de la Fusilería. Aunque no pudimos entrar ya que estaba cerrada, apreciamos su imponente presencia desde el exterior. La Torre de la Fusilería, una estructura defensiva construida a finales del siglo XIX, formaba parte del sistema de defensa para proteger la estación de Canfranc y el paso fronterizo. Su objetivo principal era albergar a los fusileros encargados de defender la zona en caso de ataque.
2. Canfranc Pueblo#
En Canfranc Pueblo, nos detuvimos en el antiguo puente de abajo y luego disfrutamos de un tranquilo paseo junto al río hasta el puente de arriba.



3. Jaca#
Nuestro viaje continua en Jaca, donde visitamos la ciudadela, un emblemático monumento de la ciudad. Desde la entrada de la ciudadela, pudimos ver ciervos en el foso, lo que resultó ser una agradable sorpresa. Además, la exposición de miniaturas en el interior de la ciudadela fue especialmente interesante para los niños, capturando su imaginación con sus detallados escenarios. Para concluir nuestra visita, exploramos el centro de Jaca, disfrutando de sus calles llenas de historia y encanto.



4. Ruta circular por el valle de Aísa#
El Valle de Aísa, situado entre los valles de Hecho y Canfranc, es un rincón encantador de los Pirineos oscenses. A los pies del imponente Pico Aspe, nace el río Estarrún, que atraviesa el valle de norte a sur, bañando las localidades de Esposa, Sinués y el pintoresco pueblo de Aísa, donde se han unificado los ayuntamientos.
Esta ruta de 6,5 kilómetros por la cabecera del valle nos permite descubrir las cascadas del barranco de Igüer, la fuente del manantial de Rigüelo y las praderas de los Llanos de Napazal, todo ello acompañado de impresionantes vistas presididas por los Mallos de Lecherín.
La ruta, de aproximadamente dos horas de duración y de dificultad baja, se encuentra dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales. Comienza en el aparcamiento de Rigüelo, al que se accede desde Aísa. Desde allí, iniciamos la excursión aparcando cerca de la barrera que cierra el paso al tráfico en el paraje conocido como La Cleta, al final de la carretera que sube al norte de Aísa.
Cruzamos la barrera a través de una pequeña puerta y seguimos una pista con pendiente, siempre con precaución, ascendiendo junto al río Estarrún. La pista nos lleva hasta La Plana de Igüer, donde disfrutamos de unas vistas espectaculares de las montañas.
Llegamos al refugio de Saleras, en la confluencia de los barrancos de Igüer y Estarrún, donde el valle se abre para regalarnos una vista impresionante de los Mallos de Lecherín. A lo largo del recorrido por el barranco de Igüer, encontramos una serie de pequeñas cascadas y pozas, perfectas para refrescarse en verano.
Datos prácticos - Ruta Valle de Aísa
- Distancia: 6,1 km
- Desnivel: 286 m
- Tiempo: 2 horas aproximadamente
- Ruta en: wikiloc



También te puede interesar#
Cerca de Jaca puedes visitar el Monasterio San Juan de la Peña, los valles de Hecho y Ansó o el Valle de Tena.
